Cubelos cierra un Mundial irregular con una victoria que sabe a poco

El talaverano termina segundo en el K1 1.000 de consolación en un campeonato marcado por unas condiciones complicadas. España se lleva seis medallas y la Copa de Naciones de Poznan.

Paco Cubelos puso el punto final a su participación en el Campeonato del Mundo de Sprint Olímpico de Poznan con una segunda posición en la final B del K1 1.000. El palista talaverano, que no pudo acceder a la lucha por las medallas, paró el cronómetro en 3:30.40 y terminó por detrás del vencedor de la prueba de consolación. Un resultado que no termina de reflejar las expectativas con las que afrontaba la cita mundialista, pero que permite cerrar una temporada exigente con una última actuación competitiva. Cubelos llegaba a Polonia después de un curso especialmente exigente. El nuevo formato internacional, con más competición y un calendario orientado al ranking olímpico, obligó a modificar la planificación habitual de la temporada. El propio palista reconocía antes del Mundial que le había costado arrancar, aunque las sensaciones en los entrenamientos habían sido buenas y su objetivo pasaba por llegar a Poznan en su mejor momento.

Sin embargo, el K1 1.000 volvió a dejarle fuera de la final A. El talaverano terminó quinto en su semifinal, después de una regata en la que no encontró el ritmo que buscaba. Las condiciones tampoco ayudaron: viento en contra y rachas acusadas convirtieron la pista del lago Malta en un escenario especialmente duro. Cubelos se marchó a la final B con la obligación de cerrar el campeonato con buenas sensaciones. Y ahí sí encontró una respuesta. El español fue segundo, con un registro de 3:30.40, para completar una actuación que, aunque alejada del objetivo inicial de pelear por las medallas, le permitió terminar el Mundial con una posición de podio en la final de consolación. El resultado se enmarca en un año irregular para el veterano palista. En las tres primeras Copas del Mundo, Cubelos había terminado quinto en las finales B de Szeged y Brandemburgo, mientras que en Montreal sí consiguió entrar en la final A, aunque acabó noveno. En el Campeonato de Europa de Montemor fue octavo. El Mundial, por tanto, no fue el desenlace que buscaba. Cubelos había llegado a Poznan después de recuperar sensaciones en los entrenamientos y con la convicción de que el trabajo realizado durante las últimas semanas podía traducirse en resultados. La pista, sin embargo, volvió a ser otra historia. Más allá del resultado individual de Cubelos, el Mundial terminó con una noticia de peso para el piragüismo español. España se proclamó campeona de la Copa de Naciones después de sumar 787 puntos, por delante de Hungría, con 752, y Alemania, con 696. La selección cerró la competición con seis medallas: tres platas y tres bronces. El K4 500 femenino formado por Sara Ouzande, Lucía Val, Daniela García y Bárbara Pardo abrió el camino con una plata, mientras que Laia Pelachs también fue subcampeona mundial en el K1 1.000. Carlos Arévalo añadió un bronce en el K1 200 y el C4 masculino formado por Cayetano García, Pablo Martínez, Manuel Fontán y Diego Domínguez consiguió otro tercer puesto. El último día llegaron dos medallas más: Sara Ouzande fue bronce en el K1 200 y Jaime Duro, plata en el C1 5.000.

Ouzande fue una de las protagonistas del campeonato. La asturiana terminó tercera en el K1 200 con 40.71, por detrás de la danesa Frederikke Hauge Moercke, campeona con 39.71, y de la húngara Anna Lucz, plata con 40.31. Era su segunda medalla del Mundial después de la plata del K4 500 y la octava de una temporada especialmente brillante. También hubo actuaciones que se quedaron a las puertas. Daniel Grijalba y Adrián Sieiro fueron cuartos en el C2 500, a únicamente seis centésimas del bronce húngaro. Antía Jácome terminó quinta en el C1 200, mientras que Quique Adán y Carlos García fueron octavos en el K2 500 y Estefanía Fernández y Begoña Lazkano, novenas en la final femenina. La jornada final dejó además la victoria de Álex Graneri en la final B del K1 500, con un tiempo de 1:40.65, después de quedarse fuera de la final A en las semifinales. En los 5.000 metros, Jaime Duro terminó inicialmente tercero en el C1, pero la descalificación del moldavo Serghei Tarnovschi le permitió subir a la segunda posición y renovar así su condición de subcampeón mundial. El húngaro Balazs Adolf se llevó el oro. El balance final deja a España en lo más alto de la clasificación por países. Seis medallas y una Copa de Naciones para cerrar un Mundial en el que Cubelos no pudo estar en la pelea por las preseas, pero sí encontró en la final B una última oportunidad para marcharse de Poznan con la sensación de haber competido hasta el final. Para el talaverano, el siguiente reto será convertir las buenas sensaciones que asegura haber encontrado en los entrenamientos en resultados cuando vuelva a llegar la hora de competir. El Mundial ya es historia. La temporada, también. Ahora toca volver a empezar.

Redacción: Óscar Bonilla
02/09/2026