El Sierra defenderá en Almería el 6-2 de la ida tras un viaje de más de cinco horas con el ascenso a Segunda B a solo 40 minutos.
El Sierra San Vicente está ante el partido que puede marcar una era. Este sábado, en Almería, el conjunto de Chema Blanco defenderá el 6-2 logrado en la ida en Navahonda con un objetivo claro: certificar el ascenso a Segunda División B del fútbol sala nacional. Pero si algo ha quedado claro en la previa es que nadie en el vestuario habla de especular. Cuatro goles de ventaja es un colchón importante, sí, pero no definitivo. El propio reglamento introduce un matiz que obliga a mantener la concentración al límite: en caso de empate en la eliminatoria tras prórroga, el conjunto andaluz saldría beneficiado por coeficiente. Es decir, el Sierra no puede permitirse relajaciones ni escenarios de control pasivo. Y en ese contexto aparece la voz del técnico, José Manuel ‘Chema’ Blanco, que ha querido enfriar cualquier atisbo de euforia. Su mensaje es claro, casi de manual de veterano: el Sierra no viajará a defenderse, sino a competir. “Vamos a hacer un planteamiento de partido en el que vamos a buscar la victoria”, resumía el entrenador, consciente de que el mejor modo de proteger la ventaja es mantener la identidad que ha llevado a su equipo hasta aquí. No hay plan B de contención extrema ni renuncia al balón. Hay, según él, continuidad competitiva. El guion que plantea el técnico pasa por un partido largo, táctico y con muchas lecturas. Alternancia de ritmos, posibles ajustes defensivos, uso del portero-jugador si el contexto lo exige y, sobre todo, control emocional. Porque ahí, en la gestión de la euforia y la ansiedad, se puede decidir una eliminatoria. “El partido se va a ganar a partir de la defensa de sus individualidades”, advierte Blanco, señalando una de las claves que más preocupan al cuerpo técnico: la capacidad del Sporting FS Almería para cambiar el ritmo con acciones puntuales, especialmente en escenarios de necesidad. El Sierra llega, además, con una de las ventajas logísticas más incómodas del fútbol sala playoff: un viaje de aproximadamente cinco horas hasta tierras andaluzas. La expedición partirá el sábado por la mañana, con llegada prevista al mediodía y una planificación muy marcada por el descanso. Hotel, desconexión, vídeo, activación ligera y directo al pabellón. Partido a las 20:00.
No hay improvisación en una cita así. Tampoco espacio para distracciones. El Sierra llega con la eliminatoria encarrilada, pero con la experiencia reciente del fútbol sala recordando que nada está cerrado hasta el último segundo. El vestuario lo sabe y el técnico lo repite como un mantra: orgullo, concentración y personalidad. Porque más allá del resultado, esta temporada ya es un argumento de peso. El equipo ha competido con clubes de mayor estructura, ha sostenido regularidad en escenarios exigentes y ha llegado al playoff sin bajas, con 18 jugadores disponibles y una mezcla equilibrada de veteranos y jóvenes. “Pase lo que pase tenemos que estar orgullosos”, reconoce Chema Blanco, aunque en su discurso no hay sensación de final cerrado. Más bien lo contrario: la convicción de que el equipo está preparado para dar el último golpe. El Sierra San Vicente está a un partido de volver al fútbol sala nacional. A 40 minutos del objetivo. A un viaje colosal de distancia de la historia. Pero en Almería no se viaja a contemplar el ascenso. Se viaja a sufrirlo, a pelearlo… y a cerrarlo.
10/06/2026
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