Chema Blanco prepara un nuevo ejercicio de supervivencia competitiva ante un CD Albacete FS que llega como líder y que ya ha dejado claro en la primera jornada que quiere volver a estar entre los grandes del Grupo 4
Hay partidos que exigen jugar bien. Otros obligan, además, a pensar bien. Y después están aquellos en los que el entrenador necesita prácticamente retorcer los planos estratégicos para encontrar un camino que conduzca hacia los tres puntos. El Sierra San Vicente FS se encuentra ante uno de esos escenarios. Después de quedarse a las puertas del premio en Bargas, el conjunto de Chema Blanco afronta este sábado su estreno como local en la Segunda División B ante un CD Albacete FS que llega lanzado, después de imponerse 6-4 al Unión Tres Cantos en la primera jornada. El conjunto albaceteño se colocó así al frente de la clasificación, en un arranque que confirma su condición de uno de los equipos llamados a pelear por la zona alta. El Sierra, en cambio, llega con cero puntos, pero con una derrota que dejó bastante más contenido del que refleja el resultado. En Bargas, los de Chema Blanco llegaron a ponerse 1-2 y, después de verse nuevamente por debajo, consiguieron igualar 3-3 a falta de cuatro minutos. El encuentro se escapó en apenas dos minutos, cuando Cendán marcó dos veces para colocar el definitivo 5-3. Ahí está precisamente una de las lecturas que el técnico quiere convertir en aprendizaje. “No estamos contentos, estuvimos cerca, no lo conseguimos”, reconoce Blanco. La frustración existe, pero no hay espacio para quedarse atrapado en ella. El cuerpo técnico ya ha analizado los errores cometidos y considera que existe margen para crecer, especialmente en la toma de decisiones y en la capacidad competitiva.Y ahora llega Albacete.
Si Bargas ya representaba una prueba de máxima exigencia, el segundo capítulo no baja precisamente el listón. El Albacete FS fue campeón del Grupo 4 la pasada temporada después de sumar 63 puntos y posteriormente disputó el playoff de ascenso a Segunda División. El Sierra San Vicente, por su parte, llega a esta categoría después de conseguir el ascenso frente al Sporting Almería con un contundente global de 12-6. Dos caminos diferentes. Un mismo escenario. El equipo serrano tiene delante a un rival que, en palabras de Chema Blanco, “es uno de los cocos de la categoría”. Y para intentar derribarlo no bastará únicamente con correr. El técnico habla de un Albacete rápido, que juega bien y que exigirá al máximo al Sierra. Por eso el planteamiento pasa por una cuestión fundamental: controlar el partido. No dejar que Albacete imponga su velocidad. No permitir que el encuentro se convierta en aquello que más beneficia al rival. Y, sobre todo, conseguir que los visitantes tengan que jugar incómodos. Ahí es donde entran los planos estratégicos. El Sierra San Vicente tendrá que ser capaz de modificar registros durante los cuarenta minutos. Defender cuando toque defender. Acelerar cuando exista espacio. Bajar revoluciones cuando Albacete intente convertir el encuentro en un intercambio de golpes. Y atacar con criterio cuando aparezcan las oportunidades. La estrategia no será solamente una cuestión de pizarra. Será también una cuestión de interpretación del partido. Chema Blanco ya dejó claro antes del debut que una de las señas de identidad del equipo debía ser precisamente su capacidad para incomodar al rival desde las defensas y aprovechar las situaciones de estrategia. Ahora ese planteamiento tendrá delante una prueba todavía mayor. Porque Albacete no solamente llega con tres puntos. Llega con confianza. El escenario deportivo se complica además con una plantilla que todavía no está al completo. Corti terminó sobrecargado y su situación condiciona la convocatoria. Sergio continúa trabajando con el grupo después del esfuerzo realizado en el debut, mientras que Lucas ya ha comenzado un trabajo físico individual y no se espera su regreso durante las próximas dos semanas. Por tanto, Chema Blanco tendrá nuevamente que ajustar piezas. Otra forma de retorcer los planos.
La clasificación coloca al Sierra San Vicente en la decimoquinta posición después de la primera jornada. Pero la fotografía actual de la tabla apenas tiene valor definitivo: solamente se ha disputado un encuentro y hasta siete equipos comenzaron con tres puntos. El margen de maniobra es enorme.Y precisamente por eso el partido contra Albacete puede tener un valor especial.No porque vaya a decidir una temporada que acaba de comenzar, sino porque puede servir para comprobar hasta dónde puede competir este Sierra San Vicente contra uno de los equipos que parten con aspiraciones importantes.El debut dejó una certeza: el Sierra puede competir. Ahora necesita demostrar que también sabe cerrar los partidos.
Chema Blanco tendrá que preparar el partido desde la pizarra, pero sus jugadores tendrán que ejecutarlo desde la pista. Ahí estará el verdadero examen. Albacete llega como líder. El Sierra llega sin puntos. Pero los dos llegan con cuarenta minutos por delante. Y en esos cuarenta minutos habrá que retorcer los planos, cambiar alturas, ajustar defensas, interpretar espacios, administrar esfuerzos y, sobre todo, conseguir que el partido se parezca lo menos posible al que quiere jugar el rival. Porque contra uno de los grandes no siempre gana quien tiene más recursos. A veces gana quien consigue hacer que el partido cambie de forma. Y eso es precisamente lo que buscará el Sierra San Vicente FS. Retorcer los planos estratégicos hasta encontrar una grieta en el líder.
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