Gregorio se vuelca con el Fernando de Rojas: Talavera corre por los niños en una cita solidaria de matrícula

El alcalde José Julián Gregorio, junto a Maipi Guerrero, se sumó a la IV Carrera Solidaria del colegio Fernando de Rojas. Familias, alumnos y vecinos corrieron por los niños, en una jornada donde la solidaridad fue la verdadera meta.

En las instalaciones del colegio Fernando de Rojas cuando Talavera de la Reina se convirtió en un auténtico circuito de solidaridad. La IV Carrera Solidaria contra el cáncer infantil reunió ayer a cientos de participantes, desde alumnos y familias hasta profesores y vecinos, todos con un objetivo común: correr por una sonrisa. El alcalde José Julián Gregorio, acompañado por la concejala de Festejos, Maipi Guerrero, no dudó en calzarse las zapatillas y unirse a la marea humana que inundaba el colegio. “Es un orgullo ver cómo la ciudad se une por los niños, por su bienestar y por la esperanza”, comentó Gregorio antes de iniciar la primera vuelta. Bajo el lema “¡Corrermos por una sonrisa!”, la jornada combinó deporte, diversión y solidaridad. No se trataba de competir, sino de disfrutar de cada paso, cada risa y cada aplauso que acompañaba a los corredores. La Fundación Pequeño Deseo, destinataria de los fondos recaudados, recibió el apoyo incondicional de toda la comunidad educativa, que mostró una implicación ejemplar. Desde el año 2000, esta fundación trabaja por el bienestar emocional de niños y adolescentes gravemente enfermos, y ayer la meta se convirtió en un símbolo de esperanza y apoyo.

Los alumnos del colegio, algunos animando desde las gradas y otros corriendo con entusiasmo, protagonizaron momentos emotivos que dejaron claro que la victoria de esta carrera no se medía en segundos, sino en solidaridad. Familias enteras participaron, padres e hijos compartiendo kilómetros y sonrisas, mientras que los profesores y amigos aportaban su granito de arena para garantizar que la jornada fuera un éxito. Además del esfuerzo físico, la cita sirvió para estrechar lazos entre vecinos y empresas colaboradoras, cuya implicación permitió que la organización se desarrollara sin contratiempos. Entre risas, aplausos y algún que otro respiro entre vuelta y vuelta, quedó patente que la verdadera recompensa estaba en la causa que unía a todos los participantes. Cuando la jornada llegó a su fin, no hubo podio ni medallas que brillaran más que las sonrisas de los pequeños beneficiarios y la satisfacción de saber que Talavera había corrido, de nuevo, con el corazón.


 

Redacción: Óscar Bonilla

Imagen: Ayto Talavera

23/11/2025