Doce finales y un hilo de vida para el Cazalegas

El CD Cazalegas – Ebora Formación afronta las 12 últimas jornadas con la permanencia al límite y sin margen de error. Cuatro duelos directos en casa y salidas de máxima exigencia marcarán el pulso de su supervivencia en la Tercera Federación.

El fútbol, cuando aprieta la clasificación y el calendario empieza a descontar jornadas, deja poco espacio para la especulación. El C.D. Cazalegas – Ebora Formación afronta este domingo en el campo del C.D. Sonseca (16:45 horas) algo más que un partido de la jornada 23 del Grupo XVIII de la Tercera Federación: se juega credibilidad competitiva y buena parte de sus opciones reales de permanencia. Penúltimo con 12 puntos, el conjunto naranja visita al colista, que suma 9. Tres puntos de diferencia que convierten el duelo en un cruce directo con valor doble. Ganar supondría distanciar a un rival inmediato y reforzar la moral antes de una salida de máxima exigencia a Toledo la próxima jornada. No hacerlo implicaría prolongar la agonía y dejar que la ansiedad siga marcando el paso.

El equipo de Kuki Arriero llega con la sensación de haber dejado escapar oportunidades en las últimas semanas. Los empates han servido para frenar la caída, pero no para iniciar la remontada. El técnico ha insistido durante la semana en ajustar los mecanismos defensivos, especialmente en la vigilancia tras pérdida y en la contundencia en área propia. En partidos cerrados, un detalle lo cambia todo, y el Cazalegas ha pagado caro más de un desajuste. La preocupación no es solo táctica. Las molestias musculares de Agus y Juárez han condicionado el trabajo previo y obligan al cuerpo técnico a tener planes alternativos. En una plantilla corta, cualquier baja pesa. Arriero valora incluso dar protagonismo a jugadores con menos recorrido si el guion lo exige. No es momento de mirar el carné de identidad, sino el rendimiento inmediato.

El Sonseca, por su parte, también juega con el agua al cuello. En casa intentará imponer ritmo y aprovechar cualquier error para encender a su gente. Eso obligará al Cazalegas a encontrar un equilibrio fino entre la paciencia y la ambición. Ni desordenarse por la urgencia ni caer en la pasividad. El calendario no concede tregua con visitas pendientes a escenarios de máxima dificultad y varios duelos directos aún por disputarse, pero todo pasa por este primer escalón. En partidos así no gana el que más propone, sino el que mejor entiende el contexto. El Cazalegas viaja a Sonseca sabiendo que no es una final matemática, pero sí emocional. La permanencia no se logrará en febrero, pero puede empezar a escaparse. Y en ese filo caminan ahora los naranjas.


Redacción e imagen: Óscar Bonilla

18/02/2026