El Talavera logró una valiosa remontada en Lezama que refuerza su confianza y le permite dar un paso clave en la lucha por la permanencia. Sandroni subraya el esfuerzo colectivo y ya mira al decisivo duelo en El Prado.
El CF Talavera se llevó de Lezama algo más que tres puntos. Se llevó una confirmación. Un equipo que empieza a reconocerse en los momentos clave, que ya no se rompe ante la adversidad y que, sobre todo, cree. La remontada ante un rival exigente no solo vale por el resultado, sino por la manera en la que fue construida: paciencia, orden y una segunda mitad de alta intensidad que desdibujó al conjunto local. El partido arrancó con respeto por ambos lados. El Talavera se mostró sólido, sin perder el sitio, consciente de que en escenarios así cualquier error se paga caro. Y así fue. Un penalti permitió a los locales adelantarse en el marcador, poniendo a prueba la madurez de un equipo que llegaba con la necesidad de sumar pero también con la obligación de competir. Lejos de venirse abajo, el conjunto de Alejandro Sandroni dio un paso al frente tras el descanso. Fue ahí donde apareció el Talavera más reconocible: presión alta, circulación más fluida y mayor presencia en campo rival. Los primeros 25 minutos del segundo acto fueron determinantes. Intensidad, convicción y una sensación de que el partido había cambiado de dueño. El empate y la posterior remontada no llegaron por casualidad. Fueron el reflejo de un equipo que ha crecido en confianza y que empieza a sacar rédito de su trabajo colectivo. Incluso los cambios tuvieron impacto, con un jugador saliendo desde el banquillo que acabó viendo portería, símbolo de un grupo enchufado y comprometido.
Sandroni lo resumió con una frase que define el momento: “Es una victoria de plantilla”. Y lo es. Porque no hay individualidades que destaquen por encima del bloque, sino un equipo que funciona como una unidad compacta. Además, el dato no es menor: tercera semana seguida sin perder fuera de casa y, sobre todo, sensaciones que invitan al optimismo. Con este triunfo, el Talavera logra salir momentáneamente de la zona de descenso y se coloca en una posición más favorable de cara al tramo final. Pero nadie en el vestuario se permite relajaciones. Quedan jornadas decisivas y el margen de error sigue siendo mínimo. El objetivo es claro: llegar a la jornada 38 fuera de la zona roja. Ahora, el foco se traslada a El Prado. Sandroni ya ha lanzado el mensaje: el equipo necesita a su gente. El domingo espera un partido de alto voltaje ante el Zamora, un duelo que puede marcar otro punto de inflexión en la temporada. El Talavera ha dado un paso. Falta mantener el pulso.
06/04/2026
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