El cultivo de Pulido empieza a dar sus frutos: el Talavera tumba al Depor y el técnico destaca el carácter, la actitud y la unión de un equipo que ya deja buenas sensaciones en pretemporada.
El Talavera ya tiene su primer gran premio de la temporada y Rubén Pulido, también, sus primeras señales de que el camino que pretende construir en El Prado empieza a tomar forma. El conjunto cerámico derrotó al Guadalajara (2-1) en una final de la fase autonómica de la Copa RFEF de máxima exigencia y selló su billete para la fase nacional. Una victoria sufrida, trabajada y con todos los ingredientes que el técnico quiere que acompañen a su equipo durante el curso.
Pulido terminó satisfecho. No tanto por el resultado, que también, sino por la respuesta de sus futbolistas en un escenario impropio de una pretemporada. “La victoria siempre es importante. Te ayuda a trabajar. Es mejor trabajar desde una victoria que desde una derrota”, explicó el entrenador, que puso el foco en la actitud de un grupo todavía en construcción. El técnico sabe que queda mucho camino. El Talavera se encuentra todavía en plena preparación y el desgaste físico empieza a hacerse evidente. “Nos falta todavía ritmo físico”, reconoció. La plantilla, además, no es demasiado amplia, una circunstancia que obliga a administrar esfuerzos y que convierte cada partido en una prueba exigente. Pero la noche de El Prado dejó argumentos para el optimismo. “Estoy súper contento con muchísimas cosas”, resumió Pulido. El entrenador destacó especialmente el carácter mostrado por sus jugadores y la capacidad para competir cuando el partido empezó a ponerse cuesta arriba. El Talavera comenzó mandando, encontró el 1-0 por medio de Sergio Benito y, pese a la reacción del Guadalajara, supo volver a golpear antes del descanso.
Uno de los aspectos que más convenció a Pulido fue la respuesta de su equipo con balón. “El momento con balón hemos estado bastante bien”, señaló. La idea que el técnico ya había defendido desde su llegada al club un equipo que quiera la pelota y sea protagonista empieza a aparecer sobre el césped. En su presentación como entrenador y director deportivo ya había insistido en que buscaba un equipo competitivo, con carácter y dispuesto a luchar. Pero la valoración no se quedó ahí. Pulido también puso una nota muy alta al trabajo sin balón. “Me ha gustado muchísimo”, afirmó. El Talavera pudo sufrir en determinados momentos, especialmente cuando el físico empezó a pasar factura, pero respondió con capacidad para recuperar la posesión después de los desajustes. “Ahora mismo ha habido algún desajuste o llegas tarde a unas presiones, pero lo hemos recuperado rápido”, explicó. Esa capacidad de corregir sobre la marcha fue una de las claves de una noche en la que el Guadalajara obligó al conjunto cerámico a competir hasta el último segundo. El propio entrenador no escondió que el equipo aún está lejos de su mejor versión física. Y era lógico. “Hemos jugado en plena pretemporada”, recordó. La Copa RFEF ha colocado al Talavera ante un escenario de máxima exigencia cuando todavía quedan semanas para el inicio liguero.
La consecuencia fue visible en el tramo final. El equipo empezó a replegarse, el Guadalajara acumuló jugadores en campo contrario y el Talavera tuvo que defender más cerca de su área. Pulido reconoció que ahí estuvo uno de los aspectos que menos le gustaron: “En el último tramo no nos daba para hacer una presión que no era para poder perder el balón”. Aun así, el técnico encontró una lectura positiva. Cuando el Talavera recuperaba, encontraba buenas situaciones para salir y respirar. El problema estaba más relacionado con la fatiga que con la falta de intención. Y ahí apareció una de las grandes figuras de la noche: Álvaro Fernández. El portero sostuvo al equipo en los momentos decisivos y terminó deteniendo el penalti de Juancho que podía haber llevado la final a la tanda. Una intervención que terminó de inclinar una noche ya de por sí al límite.
Pulido también quiso poner en valor al Guadalajara. No quiso que la victoria sirviera para esconder la dificultad del examen. “Es un equipazo”, afirmó. El técnico destacó el nivel físico de un rival que le obligó a llevar el partido al límite y recordó que varios de sus futbolistas tienen experiencia en categorías superiores. “Jugadores que vienen de categorías muy superiores, que tienen muchísima calidad”, explicó. El Guadalajara tuvo sus mejores minutos después del empate y pudo incluso marcharse por delante, pero el Talavera resistió y volvió a golpear antes del descanso. La segunda mitad fue otro ejercicio de supervivencia. El conjunto de Miguel Flaño empujó, generó ocasiones y terminó disponiendo de un penalti a cinco minutos del final. El Talavera necesitó entonces de su carácter y de su portero para conservar el resultado. Si hubo una palabra que se repitió en el discurso de Pulido fue “equipo”. El entrenador terminó especialmente satisfecho con la unión mostrada por sus futbolistas. “Contentísimo, un equipo muy unido”, afirmó. Esa unión se hizo todavía más visible en una noche en la que el Talavera tuvo que superar contratiempos. El técnico se refirió a las circunstancias relacionadas con los cambios y a una situación que dejó al equipo con un jugador menos, además del problema con el portero. Pulido admitió que las nuevas normas generaron cierta confusión y que incluso tuvieron que hablar posteriormente para aclarar su funcionamiento. No quiso, sin embargo, convertirlo en una excusa. El mensaje fue otro: ante las dificultades, el grupo respondió.
Pulido reservó una parte especial de su valoración para la afición. El entrenador, que ya conoce el club de anteriores etapas, reconoció que el ambiente vivido en El Prado le sorprendió. “No me esperaba lo de hoy”, confesó. Y menos en pleno mes de agosto. El técnico destacó cómo respondió la grada y cómo fue creciendo el ambiente durante el encuentro. “Es increíble, es mitad de agosto y el campo está como estaba”, apuntó. Para Pulido, esa conexión puede resultar determinante durante una temporada que inevitablemente tendrá momentos complicados. “Vamos a necesitar durante la temporada momentos malos”, recordó. Su petición fue sencilla: que el equipo y la grada permanezcan unidos cuando lleguen esos días. “Habrá días que estaremos un poquito peor, pero hay que correr”.
El triunfo ante el Guadalajara no convierte al Talavera en un equipo terminado. Pulido lo sabe y lo repite. El proyecto apenas está arrancando y todavía queda trabajo físico, táctico y de automatismos. Pero la victoria permite trabajar con tranquilidad y, sobre todo, con una referencia competitiva de primer nivel. El técnico llegó al club con la intención de construir algo más que un equipo para un año. En su presentación ya hablaba de competir, tener carácter y crear una base que permita al Talavera crecer. La final ante el Guadalajara fue, en ese sentido, una primera fotografía del proyecto. Un Talavera con balón, agresivo cuando pudo, solidario cuando tocó sufrir y capaz de resistir cuando el físico dijo basta. Sergio Benito puso los goles. Álvaro Fernández puso la parada que vale un billete. Pero Pulido se llevó algo más: la sensación de que su idea empieza a calar. El cultivo acaba de comenzar. Y en El Prado ya empiezan a verse los primeros frutos.
Redación: Óscar Bonilla
17/08/2026
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